Al inicio de mi vida
junto a una canción de cuna
mi madre, me cantó una canzoneta
sellando para siempre mi destino.
Supe desde el inicio, está en mis genes
que lloraría de alegría al verte
sería muy feliz entre tu gente
y moriría de pena al alejarme.
Una influencia extraña
se apodera de mi ser
de nostalgias antiguas y eternas
de llantos que se pierden en tu bahía.
El dolor de la despedida
se agiganta en mi pecho
cuando lentamente tus colores
desaparecen en la lontananza...
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