viernes, 2 de octubre de 2009

Madre

Hoy no te he visto, madre,
tampoco ayer, ni te veré mañana,
y para que mentir, hace veinte años,
tu rostro se borró de mi ventana.

No sé decir, si cuando me esperabas,
cuando en tu frente aún no pintaban canas,
pudiste imaginar, que andando el tiempo,
el hijo que pariste se marchara,
cubriendo con la hiedra de los años,
el blanco paredón de nuestra casa.

Hoy no te he visto madre,
pero sé que tus horas aún me guardan,
en cada contracción, que de tu cuerpo,
al tiempo de nacer me separaban.

Y como el tiempo sigue sin retorno,
y como en su girar, todo se paga,
y como es una ley de la existencia,
equilibrar el fiel de la balanza...
Mi pelo que era negro, pinta canas,
mis hijos han crecido, y ya se marchan.


sin título

El sol de mediodía
entra por la ventana
y quema el alma mía.

Esta no es manera
de aprender a esperarte
en la sala de espera.

Corrientes

He sentido frío

No de luna en la espalda

Así no
He tenido frío De frente
Frío de pozo

O eco De ausencia de calor
Me ha llegado el aire a este verano que nacía
Está paralizado porque su lugar no soy y él lo sabe
igual que la voz aquella que deja semillas de invierno donde la flor empuja.

Siento frío, amor, o hielo que quiebra en la entraña

Soy raíz sin cielo, hoy
Tengo los tallos que amasé en la noche protegidos del relente
.No como abrigo..Sí como ánfora
Porque el amante es líquido y no debe cambiar de estado
tengo frío

no de piel así no
siento frío de uña

de noes pequeños con agujeros hondos
y menos mal que me quemas

para que la escarcha se desmigaje
y menos mal que te urjo

o te quiero
o te invado

y me quemas

qué más
mientras el frió se hace indolencia y por las manos llega el averno

Veintiocho

Despojada mi
mente
de sus propias
creaciones,
quedarán las
calles
desiertas y en
penumbra.

El silencio
arrasará
con las
últimas esperanzas
que hasta
entonces
pendían de un
hilo.
Los niños no
correrán
escapando de
sus propias
travesuras.
El sol ya no
dará
en aquella
ventana,
al anochecer,
nunca le
acompañará la luna.

Las promesas
incumplidas,
pasarán el día
a la sombra
del único
árbol en pie,
velando a sus
derrotadas conciencias.
Mi mente se
verá sola,
llena de polvo
y rendida,
ante la inevitable
evidencia.

Ritual de otoño

Llevo en mis manos el otoño por senderos
de piedras ancestrales que lloran su tristeza
bajo la tarde en su viaje hacia el crepúsculo.

Un río de congoja se aloja en mis entrañas
dictándome secretos nunca escritos que ponen
cerrojos y candados a la sangre en mi boca.

Soy una menesterosa sombra entre los árboles
que se desnudan de su manto cayendo
por entre las calles las hojas con mis lágrimas.

Y ni la ofrenda del mosto en los lagares
termina con mi aliento de soledad en la penumbra
de los barrios sin gloria de otras muchas ciudades.

Miro el ritual del calendario en las arrugas
de las cepas que se despojan en septiembre
de las uvas dejándose podar después de la vendimia.

En el marco del otoño se encienden candiles
de melancolía en pájaros y niños con aroma
de misterio volcado en los días y en sus juegos.

Todo me habla en el rescoldo del otoño del hombre
que solloza en la laguna dejándose morir a solas
en los campos fúnebres y dorados de noviembre.

El horizonte se dilata en los labios y una lluvia
de ausencia inunda el corazón de asombro
dejando al otoño cubierto de nostalgia y agonía.

Entrega urgente

Como envío urgente
llega, igual que otras muchas tardes,
inaplazable su mandato.
Es un piano de oportunidad,
seminuevo, leí en el anuncio.

Sobre él me entrego,
con inocencia, a la música.

Con manos de humo
toco las teclas dormidas;
desde algún tiempo
estoy tocando, no sé,
espero que alguna hora respondan
los fantasmas de las notas huídos.

Duele

Y para aquellos que digan
que es mentira, duele.

Duele, porque os regalé mi vida,
mis palabras, mis enfados, mis sonrisas,
porque acudí corriendo si lo sentía dentro,
que necesitabais de mi un hombro o un lamento.

Duele, porque más duele la ignorancia
que las palabras mal dichas,
que los gritos y las lágrimas,
que prefiero de un mal gesto o un insulto
a encontrarme muerta la esperanza.

Duele, y duele tanto que no se que sentir,
pues si lloro siento rabia,
y sino lloro angustia,
y aunque vea pasar las horas pensando,
soy fuerte para caminar erguida,
que mas da que sonría,
si mi corazón renuncia.

Duele, porque no hay soledad merecedora
de aquello que me toca esperar,
porque me canse de malgastar palabras,
de apuntar puñaladas con mis gritos,
buscando antes un maldito aprecio
que un intencionado descuido.

Duele, porque buscas y no encuentras,
porque el silencio te observa y te dice,
todo esto por lo que apenas, por lo
que sufres, ansias y luchas,
no malgastes mujer desdichada, tus fuerzas,
pues ellos no lo sentirán nunca.

Llueve

Llueve sobre Nis, llueve.
Me lo han dicho tus ojos
(acaban de llegar del país del recuerdo).
En el pañuelo blanco de la luz,
una nube ha tejido la sonrisa del agua
con nuestros nombres. Llueve
sobre el triciclo lento de mi infancia,
que yace en la cuneta de mi cuerpo.
Un día eterno llueve,

llueve,

llueve.

El último escalón

Ha sido pesado el viaje ,
fatigoso el equipaje,
para un alma desgarrada.
Un alma desgarrada,
abatida y a oscuras,
que dejando atrás las dudas
las heridas por fin cura.
Reúno fuerzas para el último
escalón,
superándolo liberaré mi corazón.
Pero el valor no es suficiente,
cuando se ha dañado a tanta gente.
Lo intento pero no lo consigo,
grito , pero nadie me oye.
Y cuando voy a desplomarme
abatida y agotada ,
siento una mano en la espalda,
Y una voz dulce que me dice :
Cariño no te preocupes , no ha

pasado nada.

Sin título

No sé hasta dónde alcanza
la inmensa comprensión con que me miras,
ni con qué voluntad me recompones,
ni cuánta es la amistad que me alimenta;
porque en la infinitud de nuestras penas
compartidas en mar - hecho jirones -
desgarradas en malecón y en quilla;
hay siempre un corazónm que nos da vida
aunque la misma vida se nos fuera.

Hoy me acuerdo de ti.
Viendo morir las olas
en su infinita calma y hermosura;
nadie sabrá jamás que en este duelo
entre arena y espuma,
ahogué en la inmensidad mi pena inmensa
y hallé tanto consuelo.

Nostalgia

No resultaban definibles los símbolos del amor
cuando la tiranía de lo sublime se desbordaba
y tú eras el único mensaje primigenio,
una turbación que agrietaba el silencio.
Pero el contrapunto del destino se alzó liberador
para no sucumbir ante el lenguaje de los espectros
Y decrépita la seducción, se desvanecieron los presagios.
Enarbola la grandeza de haberte amado sin saberlo,
de haberte recreado en el ecuador de todos mis sueños,
de revivirte ahora en el latigazo íntimo de la nostalgia.
Hoy, que está herido de muerte el amanecer,
qué no daría por sentir tus sortilegios,
por no anestesiar la emoción que supone lo genuino,
por volver a la página blanca de la esperanza,
por mirarlo todo con el alma antigua,
por ubicar el corazón donde soñaba.
Pero ya no es posible desquitarse del diablo contenido
ni alcanzar la mirada de los ojos primeros.

Pintando otoños

Voy pintando los otoños
sobre un lienzo de pesares:
sus colores...
desamores
- acritud de un matrimonio
de infortunios y de azares -.

Sobre el ocre de los valles
mi pincel de desengaños
acaricia el firmamento
y confiesa que otro año
se deshoja por las calles,
bajo ocasos, sobre el viento,

desbordando arreboles
con un trazo de pasión
que me enciende
y pretende
de mi pena mil faroles
que iluminen mi razón.

Voy pintando los otoños
- a pesar de los pesares -
sin colores.
Mal de amores...
y un maltrecho patrimonio:
estos cánticos de juglares.

Fragmento inacabado

Los dedos machacados contra la ligera piedra
del Parque de Thabor,
anuncian un desembarco
de versos
en la ribera del verano.
Respiro frente al ocre
de tus manos.
La hortensia salvaje ha eclosionado
en la orilla
del poeta, en la arista cruel
del beso.
Ha sido otro buen
fragmento inacabado,
bajo otro quiosco
en la ribera del verano.
Respiro con
el verde de tus ojos.

El camposanto

Tanto silencio
en nichos se arrincona
y duerme mudo,
envuelto entre las sombras.

Arboles tan altos hay,
que para oir se inclinan
el respirar de las hojas
y el palpitar del suelo.

Tanto silencio
en ramos se amontona,
y se va deshojando una corona
que no quiere ver mañana amanecer.

Bruma que cae del cielo como baba
desdibuja el horizonte
con su gris, mi corazón confunde
y lo aprisiona.

Y con mano morosa, como laguna oscura,
de aguas quietas, resbala por las losas
y se funde con la noche.

Llevándose mil estrellas de mil cruces.
La sombra lo empaña todo y nada se deja ver.
Ya no sé si ando senderos o los hago con mis pies.

Ya las tumbas son el suelo, los nichos cielo, tal vez.
Los panteones cipreses,y los caminos van ciegos
con mi recuerdo que fue.

Temblor

Pienso en ti y tengo celos.
Y le tiembla la voz y le tiembla la boca y le tiembla la duda.
Toda la nostalgia le tiembla. Angustia. Desazón. Trunco deseo.
Naufraga hasta perderse en azules colinas del regreso.
No ha de volver, lo sabe.
Pero el latido crece, como crecen las voces en su pecho.
La patria es el espejo que no le deja tregua.
No le permite paz, ni descanso, ni fatiga, ni calma.
Tengo celos. Pero ella no es ella.
Es paloma, muchacha, llovizna de guardapolvo blanco.
Es aroma de largas avenidas.
Es serpiente que recorre la costanera, el río.
Es un miedo animal, que se olfatea.
Que oscurece la noche, que deshonra la historia.
Galopes. Gritos. Corazón en la boca. Ella no es ella.
Es el lugar que ama. Que transcurre en su sangre
Que palpita. Que vibra. Que agoniza.
Epitafio de río o de tierra...o el pan en otra mesa.
Ella no es ella.
Es perfil de mujer, con el vientre preñado de violetas.
Pequeños pies de tango Sur. Misteriosa cabellera de viento.
Es piedra, río, libro. Bar, café. Ella no es ella, pero quizás lo sea.
O acaso, ella, es, lo que soy.
O no he podido ser. Jamás.

Bajo el firmamento

Pendo de un hilo, sin anclaje a la tierra,
como los montes. Sin raíces al suelo,
como los fuertes árboles.
Con un pasado borroso, y un futuro incierto.
Como todos, tantos otros. En esta noche,
estoy sola, aunque esté acompañada,
me siento sola, me pesa el firmamento.
Me ahoga el aburrimiento, mi cobardía, mi pasividad.
Soy un saco de sueños rotos.
No he cambiado nada. No he hecho nada.
Mis miedos y yo, mis dudas y yo.
Yo y mi pensar tanto en los otros,
para tomar decisiones, para ser yo.
Porque finalmente no soy solamente yo,
los otros forman parte de mi y yo de ellos.
En la oscuridad de la noche me siento pequeña.
Quiero desaparecer, sin sufrir, sin hacer sufrir,
sin que me echen de menos, sin que me lloren
ni celebren funerales en mi nombre.
A veces escribo, y escribir me alivia un poco.
Mi alma respira, y el aire me llega por fin al cerebro.
Y entonces pienso que el final será igual para todos.
Haga lo que haga, o incluso sin hacer nada.
Si desde hoy me tumbara en la cama y no me levantase

¿Qué diferencia habría?

La canción incompleta

Debo confesarte algo amor...
anoche mientras estábamos juntos hice trampa...
atrasé las horas del reloj...
no quería alejarme...
quería estar más tiempo contigo...
en una eterna noche de invierno...
sólo para los dos...
y sentir que el mundo es nuestro...

Tú y yo, en un duelo de miradas...
Tú y yo, en una noche mágica...

No hacen falta palabras...
tus ojos nunca engañan...

Acércate...acércate un poco más...
Siénteme...siénteme tan cerca de tu corazón...
Abrázame...abrázame despacio...
Susúrrame...susúrrame el significado de tu amor...

Mundo sin aire

El sol dejó de alumbrar para mí
y las estrellas han perdido su encanto,
no encuentro lágrimas para llorar su ausencia,
sólo me quedó la luz,
en mi cara,
de la sombra de sus manos.

Y así transcurre la vida,
y cada vez que se recuerda
aún en los más ínfimos momentos,
se expande por el cuerpo un virus,
un veneno letal,
una mezcla de melancolía y tristeza,
mi cuerpo va vagando inerte
y yace de mi esperanza un suspiro en el viento,
y es allí donde aprendí mamá... a escuchar al silencio.

No vuelvas

Hoy, como ayer, he revisado en nuestra historia
las ganas de verte, y desamordazarte,
para sellarte el corazón en la memoria
de este leve recuerdo, pues ya el dolor me parte.

A lo lejos se ve, acaso se atenúe, el brillo
inaudito de tus ojos bajo aquel sol estival.
Ciego de mirarlos, te soñaba como un chiquillo
enamorado, cuando no tenías rival…

A veces, bajo el llanto, me pregunto si es verdad
que en la clara tarde clamaba la brisa cálida,
que una noche tibia abrigaba la complicidad,
de la que sólo queda una máscara escuálida.

Cada paso, en cada instante, despierta el temor
de encontrarte una huella, una sucia mano
olvidada, que guíe con el rastro turbio de su olor
hacia la mísera legaña de lo cotidiano.

Decir contrito

¡Ay amor!, nadie te mira cara a cara,
lejos los pájaros libres
del verdadero cariño de la vida;
lejos está el sosiego íntegro por la hierba
fresca aún sin alguna sinrazón.

Te hemos transportado todos en nuestras sombras,
vertiginosos, con miedos,
con la lánguida vanidad diaria
y para las mentiras.

Te hemos utilizado, ¡ay amor!,
te hemos abandonado por maquillajes,
tú, lo más alto y bello, desde cualquier tiempo.

Para sumar medallas, para engañar a dulcísimos anhelos,
para agrandar miserias.

¡Ay amor!, ya nadie, nadie te espera para siempre.
( El silencio roto del viento lo va diciendo. )

Soledad

Y con tu partida pondré en venta
el jardín de los manzanos
porque el fruto llora tu vacío
se corrompe, pudre y muere
y tan sólo quedan ya gusanos

Sin título

No sé hasta dónde alcanza
la inmensa compresión con que me miras,
ni con qué voluntad me recompones,
ni cuánta es la amistad que me alimenta;
porque en la infinitud de nuestras penas
compartidas en mar - hecho jirones-
desgarradas en malecón y en quilla
hay siempre un corazón que nos da vida
aunque la misma vida se nos fuera.

Hoy me acuerdo de ti
viendo morir las olas en su infinita calma
y hermosura.
Nadie sabrá jamás que en este duelo
entre arena y espuma ,
ahogué en la inmensidad mi pena inmensa
y hallé tánto consuelo.

Estaciones

La palabra enmudece.

Tímido abrazo
el de tus ojos tristes.

Tus labios,
en el silencio,
y el amor,
camina asomado
al precipicio de la duda.

En ti,
otoños suicidas
Engalanan de hojas secas
amaneceres.

Asida a un suspiro
cedes tu aliento.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Entierro

Ay si los vivos pudieran hablar
decir tantas cosas, pero era hora de los muertos.

Yo llevaba la cruz, ellos llevaban el cajón
no llegábamos jamás,
mis labios dejaban una sola oración
unas palabras y todo silencio,
entre el aire las estrellas y en mi alma el dolor.

Ay si los vivos pudieran sentirse tan vivos
sin pensar en la muerte, sin tener el peso del cajón,
de cruces de madera blanca,
de tardes llena de muerte
de esa muerte nuestra
como el anillo que llevamos en un dedo,
pero que raro, no puedo.

Y la muerte es de todos
tan negra, tan bella.

Yo llevaba la cruz no en las manos,
la llevaba en la cara dibujada como un tatuaje
estaba lleno de muerte, estaba blanco
(pero la muerte es negra)
sin poderme sacar ese anillo que me oprimía el pecho,
un anillo de flores
una corona de flores sin perfume,
sin colores, que raro.

… Y no llegábamos jamás.

Amor de verdad

Amor triste, amor sollozo
que me has hecho en este día
que mi corazón llora sin gozo
y tiembla sin querer mi melancolía.

Este ciego y loco amor
en mi mente siempre perdura
lo que nació como esplendor
muere siempre con locura.

Llevo las líneas atadas de pasión
incrustadas en mi pecho ilustre
tu recuerdo entona una canción
como si mi cuerpo no siente y sufre.

A veces te pienso de repente
que mi voz tiembla con razón
mágico es aquel grito latente
que corrompe en mi corazón.

Siento que todo se derrumba
más lo triste esta candente
no quisiera irme hasta la tumba
sin volverte a ver de repente.

Fuiste como un bello amanecer
que jamás podré olvidar
lo que un día tuve sin querer
wsta fue mi oportunidad de amar.

Esto es Amor de Verdad.

Tristeza

Tristeza, derrumbaste el planeta con tus llantos, al nacer.
Congelaste la tierra cálida e hiciste del mar desierto.
Tristeza, inspiras a poetas, tan grande y a la vez tan pequeña, deseando que llegue la noche.
Tristeza compañera de vicio, amiga en los malos momentos, de apellido soledad.
Tristeza, tu le quitas sentido a la vida, deshojas cipreses y llantos ¿Por qué estas tan triste?
Duermes cuando el sol despierta. Careces de fuerza y despecho, sutil y prohibida, como tu inocencia.
Hoy su alma encerrada y encadenada, responde, a ser de terciopelo.
No quiere alegrías, se siente oprimida de ser a quien nunca llaman.
No busca problemas pues en primavera se achica de ver armonía, y en sótanos, cementerios y reyertas se curte de ser la primera.

Noviembre

Desde este otoño tranquilo contemplo
las estaciones pasadas sin nostalgia
de los espejos fugaces que han huido.

Los días mas cortos y fríos; como esta vida,
viendo cómo se derrumba un pasado,
que no se puede reconstruir.

Caen las primeras nieves, el frío se instala
sobre la ciudad y mis huesos,
ahora recojo la leña de mis árboles caídos
por el viento del norte, traicionero y otoñal
la leña del pasado ya no calienta y apenas alumbra
este último refugio de mi Noviembre.

Inventario - balance: sólo quedan huecos,
vacíos, que alguna vez tuvieron vida.
Una vez busqué el mar y no lo encontré,
busqué caminos y en ellos me perdí,
cansado de buscar ya nadie me busca a mí.
Qué triste, aprender la vida tan tarde.

Autor: Margarita Silva Ávila (Sin título)

La mente recorre pasajes indebidos (¿sí?)
es una gran serpiente enroscada
un tigre roto quebrajado en busca del himno bello.

La canción verde estornudando su sentido
y de pronto nada, la nada y su aliento denso
desilusión desertada por lo nuevo.

La visión genera paisajes gratinados,
rebosados en salud / genera vocales harmónicas disonantes
es una gran serpiente enroscada recién almorzada y reposada
su largo vientre contiene uno de los planos de nuestra conciencia
si me vuelco hacia ella puedo entrar en mi
y observar...

…Nadie te protege
jamás
sin embargo, no estás solo / Nadie te contiene ahora que ya estás fuera
la luz ha quemado tus ojos, retienes la vida en tus manos
una sabiduría barata calma la fibra y el ánimo.

Nadie te protege jamás
afuera de la comarca / In side the glass
rompiendo cristales, empañando otros
te llevo, te cargo porque no hay opción (¿no?)

Nadie te protege, nadie jamás te ve
sin embargo
buscas fundirte con otros
y así lo harás...

Niña

Niña, sonriente y bella
ojalá nunca duermas,
ni te roben los sueños,
mientras estés despierta.

Niña, no busques respuestas,
a las preguntas eternas,
la vida es un segundo,
y un reto que enfrentas.

Niña, mira a las estrellas,
busca alguna aunque llueva,
para que no tengas miedo,
de llevar la noche a cuestas.

Niña, abriga el amor que tengas
los sueños de otros alimenta,
no descuides tu alma y cuerpo
y nunca pierdas la paciencia.

Niña, aunque ya no me veas
mi alma por ti espera
recuerdes todos mis consejos
para que la gente no te hiera.

Te quiero con todas mis fuerzas
las lágrimas me atormentan
cuando lloras yo sufro,
cuando ríes me despiertas.

martes, 22 de septiembre de 2009

El cielo en el agua

No puedes escribir en el aire, no,
versos no puedes;
ni en el agua, no,
sólo mover el cielo en el agua,
eso sí, pero no el agua del cielo,
esa no;
acaso el agua en el aire.

No hablo de nubes,
ni de nubes de versos,
que escribir en el agua
no se puede, no,
no se recomienda.

Alcánzate el cielo,
toca el agua,
escribe un verso húmedo
con los dedos
en el aire:
se borra al instante.

El cielo, tus cielos, mi cielo
quedan lejos,
antes de las nubes,
pero muy lejos,
en el agua.

El agua en el cielo.
Un cielo en tus ojos
y agua en tus ojos,
aire entre tus labios
y nubes.

No puedo escribir tus labios
en el aire, no,
pero puedo besar
el agua de tus nubes.

No es posible escribir versos en un reflejo:
el cielo en el agua.

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Jovenes Ecuatorianos, miembros de la Casa de la Cultura de la Ciudad de San Francisco de Milagro, en busca de nuevos proyectos, en busca de personas que amen la poesía y lleven el arte de versar en sus venas. Destinados también a organizar Concursos durante todo el año y con ello que todos puedan intercambiar lenguajes poéticos.