Mora ciego, vaga ciego a escaso trecho,
leve gorra en recio pensamiento – de sol –
ungido a hilos de sangre por el pecho.
Hay cruz lucero, plata y gancha tiesa,
monedero, por la cuesta de la mina
al pilarejo, del escueto limonero a la dehesa.
Santa muerte, santo hombre.
Descalzo sobre los cristales.
Vive viva la figura, vive tanto,
siembra rostros firmes de mil miedos,
suena sangre alborotada trastocando
los cañones en lunares y luceros.
Resbala aroma, lo pierde a su paso,
desgranado a gotas, tras una otra,
convierte de su alma lleno un charco
de risas y retales y de cosas.
Arroja sostenido bajo vuelo
soberbio de sonrisas y despojos
al norte del halcón y el terciopelo,
al tempo del allegro ma non troppo.
Santa muerte, santo bufón.
Descalzo sobre los cristales.
0 comentarios:
Publicar un comentario