La amapola mojada rompe la cruz
en el interior de la coraza en ruinas.
La cuna del pecado acoge el credo de la ondina
que deshila la pre-adolescencia abandonada
sobre los diez mandamientos.
La voz del cadáver en un asfixiante intento
desarma al enemigo que mece y consume
la lívida y envenenada espuma.
El principio sin fin arrebata de las garras de la silenciosa fiera,
la cruel lucidez de la diosa esculpida en marfil.
Colgada en el espacio y el tiempo
la memoria regresa al lirismo
de las colapsadas palabras de agua,
secretamente bellas,
para tachar y repetir el error en carne viva.
Suena el olvidadizo despertador ofreciéndome
una indolora y tentadora oferta,
huir cubierta en el albornoz del desdoblamiento
y sacarme de mi encierro donde muero viva.
Rituales, extrañas creencias, versión ininteligible,
cuando ya no haya nada más que descubrir…
miércoles, 2 de septiembre de 2009
Nada más que descubrir
Etiquetas:
Poemas participantes / 1º Concurso de poesía
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario