Remanso de paz y armonía recorre mi cuerpo
música orquestal deleita mis oídos
las imágenes son mudas, no hay más que sonidos
sonidos que me hipnotizan los sentidos
y me invitan a viajar hacia el valle de los sueños.
Por el cielo voy volando, con las alas extendidas
lanzo el trino más sonoro que habita en la campiña
¡¡tirrilirrit, rrilit¡¡ gorjeo chirriante y prolongado
soy verdecillo que entre huertos de frutales voy cantando.
Ahora soy rechoncho y saltarín, un petirrojo
que brinca hambriento entre las hojas secas de los pastizales.
Un gusano veo. Me lanzo hacia él
y con un breve ¡¡tic-tic!! lo saboreo y me echo al vuelo.
Vigilante y altanero soy gallo en un corral
¡¡kikiriki!! entono orgulloso. Y responden a mi canto
otros gallos con envidia, desconocen que soy el único dueño del harén.
Ahora vuelo sin alas, silbo sin boca, azoto cuanto rozo
soy brisa fresca y húmeda en el arroyo
¡¡uhhhhhhhh!! no hablo solo ululo
y cayendo ladera abajo a trompicones
me despeño y hiero entre piedras y rastrojos secos
grito ¡¡auxilio!!, mas no me oyen
soy vieja bolsa abandonada por humanos
que no quisieron posarme en mi morada.
Vuelvo al cielo en busca del sol
y en mi viaje a las alturas me convierto en polvo,
en arco iris, y lanzo un estruendoso ¡¡pun-punnnnnnnn!!
soy cohete conmemorando San Andrés
por sus tres días de martirio bajo el cruel imperio de Nerón.
Oigo pasos de un mortal y como lo bueno siempre es efímero
despierto de este mundo fantástico
inmersa en un mar de paz y armonía.
Más volveré a ser verdecillo, petirrojo, viento, bolsa
y cohete algún día.
0 comentarios:
Publicar un comentario