Bien saben las blancas excreciones aviares
a que huelen los despojos de la gente que ya no teme a las palomas.
El ocasional aroma del viento es una bendición
sepultada por el orín y la incultura.
Los jóvenes gitanillos olvidan poco a poco
el sonido de sus verdiales
y honran con torpes palmas el arte del siseo
- Quieren que les demos un Euro -
La risa que se esconde dentro escapa al cielo
movida por la decadencia
nadie apacigua los bramidos repelentes
de noche cauto camino desalentado y ellos se drogan
y descubro que el arte ha huído.
“Traga, traga, tragaMacarrones erizados
Embadurnados en tomate desganado”
canta la abuela a su nieto
que descubre su futuro y
con lánguido grito derrama la hiel sobre la mesa.
jueves, 3 de septiembre de 2009
Zaragoza
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Poemas participantes / 1º Concurso de poesía
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