viernes, 2 de octubre de 2009

Mundo sin aire

El sol dejó de alumbrar para mí
y las estrellas han perdido su encanto,
no encuentro lágrimas para llorar su ausencia,
sólo me quedó la luz,
en mi cara,
de la sombra de sus manos.

Y así transcurre la vida,
y cada vez que se recuerda
aún en los más ínfimos momentos,
se expande por el cuerpo un virus,
un veneno letal,
una mezcla de melancolía y tristeza,
mi cuerpo va vagando inerte
y yace de mi esperanza un suspiro en el viento,
y es allí donde aprendí mamá... a escuchar al silencio.

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Jovenes Ecuatorianos, miembros de la Casa de la Cultura de la Ciudad de San Francisco de Milagro, en busca de nuevos proyectos, en busca de personas que amen la poesía y lleven el arte de versar en sus venas. Destinados también a organizar Concursos durante todo el año y con ello que todos puedan intercambiar lenguajes poéticos.