martes, 8 de septiembre de 2009

Desconfío

Desconfío ciegamente de ti, amigo.
Depositar mis espaldas en tus brazos me aterra
porque al sostener tu espalda en mis brazos
sentí hastío, hartazgo, tedio,
pero me quedé allí.

Con el velo de la hipocresía más hospitalaria te aguardé
me mantuve a la defensiva de todo lo que pudiera desarmarte
te amparé, fui guardiana y defensora ante tus miedos y perjuicios
con mi lengua embadurné de insultos a tus enemigos.

Te defendí sin ganas, te acompañé.
Sin ninguna motivación, contradiciendo mi alma
pero estuve allí.

Y pensar que ahora tengo tu amparo
a la hora en que quieran caer mis espaldas
me aterra, me da pánico.

Pánico al inmundo compromiso de quedarme en deuda contigo
pánico de que seas tu quien me auxilie
solo para evitar que la conciencia te pase factura.

Por simple y repulsivo protocolo rancio
maloliente reciprocidad forzada, intereses de tirano.

Por eso temo que guardes mis espaldas
temo que algún día hagas lo mismo que yo
temo encontrarme a mi misma sosteniendo mi caída
sentir el hastío, como contigo
y dejarme caer sin evitarlo.

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Jovenes Ecuatorianos, miembros de la Casa de la Cultura de la Ciudad de San Francisco de Milagro, en busca de nuevos proyectos, en busca de personas que amen la poesía y lleven el arte de versar en sus venas. Destinados también a organizar Concursos durante todo el año y con ello que todos puedan intercambiar lenguajes poéticos.