martes, 8 de septiembre de 2009

Poema

24
No es la hora que se entumece con la calma,
ni el silencio que se estruja entre paredes de arcilla,
es volver perdiendo el equipaje.

No es abrir la ventana de un tren,
ni mirar como el paisaje hunde los cipreses en su vasija
cuando hay retorno,
es quebrarse en las alturas de un pasado.

No hay vuelta atrás
las manos se agitan como una rama cuando llegan los vientos.

Debajo de cielos extraños es posible construir una casa
y hacer amigos en cada rostro opaco,
que captura un breve océano cada día.

Ya no caminamos juntos, ni las ferias dominicales son las mismas,
regreso, habiendo extraviado, incluso, la necesidad de las sencillas cosas.

Espérame,
mañana vuelvo a tocar la encía del extravío,
tú que todo lo esperas, sabrás en un abrazo
sanar mis pensamientos.

Esta noche elijo otros lugares a donde evacuarme de mí,
voy perdido, con la urgencia de que sobre mí caigan
todos los inviernos,
una lluvia de gente que ya no toco,
un espiral de trigo al que recuperaré entre puñados.

Tengo la memoria enferma
solo mar o páramo hallarán su cura.

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Jovenes Ecuatorianos, miembros de la Casa de la Cultura de la Ciudad de San Francisco de Milagro, en busca de nuevos proyectos, en busca de personas que amen la poesía y lleven el arte de versar en sus venas. Destinados también a organizar Concursos durante todo el año y con ello que todos puedan intercambiar lenguajes poéticos.